La condición femenina en los países de Mercosur: Trabajo y Educación1
Procedimientos metodológicos para la elaboración del sistema de indicadores

Antonio Carlos Alkmim2

Sumario


I. Introducción

II. Objetivos del sistema de indicadores

III. Las etapas de construcción del sistema de indicadores

IV. Esquema de Análisis del Sistema de Indicadores y categorías adoptadas

V. Otras dimensiones temáticas relevantes

VI. Conclusiones

VII. Adjunto



I. Introducción

La acción de los diversos organismos nacionales e internacionales de estadística, principalmente a partir de la década del 90, se ha visto orientada a la producción y análisis de indicadores que pudiesen ser consolidados a lo largo del tiempo, lo cual permitiría hacer una comparación entre los más diferentes países y, concomitantemente, servirían para describir las realidades intranacionales.

La producción de indicadores llevada a cabo por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tales como el Índice de Desarrollo Humano (IDH) divulgado a lo largo de la década, es el ejemplo más expresivo. Este indicador, que ha tenido como propósito el dimensionar la calidad de vida, a partir de factores representativos del capital humano de las poblaciones de los diferentes países (nivel de instrucción, ingreso y longevidad), se ha caracterizado por la simplicidad de su estudio como de su cálculo, lo que ha favorecido su universalización y acabó por servir como un marco metodológico para los sistemas estadísticos nacionales que han replicado la producción de este indicador para las regiones y áreas de sus propios países.

Una de las características de tal tipo de indicador, denominado indicador sintético, es la posibilidad de utilizarlo ampliamente en las diversas escalas geográficas, formando series temporales, además de establecer criterios para formular decisiones con respecto a acciones estratégicas gubernamentales y no gubernamentales, sirviendo también como instrumento de monitoreo para las políticas públicas y coyunturas sociales.

Durante los años 90, la tecnología de la información tuvo un avance significativo dentro de un proceso marcado por el aumento tanto de la capacidad de almacenaje de datos como de su ritmo de procesamiento. Igualmente, se amplió aún más el uso de los equipos domésticos y personales, lo que resultó en una nueva cultura de uso y diseminación de la información fortalecida por la expansión y consolidación de la Internet3.

Hay que resaltar también la creciente utilización de nuevos programas computacionales de estadística y geoprocesamiento que facilitan, en el primer caso, el procesamiento de los datos y la comprensión de las informaciones y, en el segundo caso, redimensionan el tratamiento geográfico de las bases de datos, superponiendo dimensiones temáticas al espacio físico y posibilitando a los usuarios más especializados un nuevo tipo de acceso.

Una buena parte del Informe sobre el Desarrollo Humano de 1999 está dedicada al surgimiento de la red de información internacional. Sin embargo, el Informe alerta que "nuevas tecnologías de información y comunicaciones conducen a la globalización pero polarizan el mundo entre los que están conectados y los que están aislados4" . De hecho, por lo que se deduce del Informe, el acceso a la información entre los países del mundo presenta una desigualdad aún mayor que la económica, ya que mientras el 20% de los países más ricos se apropiaban del 86% del PIB mundial, la participación de los usuarios de la Internet para estos mismos países era del 93%5.

Por otro lado, el perfil de aquellos que no tienen acceso a esta "cultura virtual" es estadísticamente visible: son los más pobres, los menos instruidos, las mujeres, los de mayor edad, los habitantes de los países de África y Asia, los que no dominan el idioma inglés6.

Al mismo tiempo en que presenta componentes de diversificación, pluralidad y democratización de su nuevo flujo globalizado, las nuevas tecnologías y usos de la información han provocado impactos en la forma de producir, distribuir y consumir estadísticas e indicadores, promoviendo también el surgimiento de nuevas necesidades y contenidos.

Otro aspecto relevante para las dos últimas décadas es el que se refiere a las nuevas temáticas emergentes, especialmente asociadas a las cuestiones sociales o a grupos específicos. Todavía a inicios de la década del 60, y principalmente en la década posterior, se produjo la profundización del análisis temático en contrapunto a los abordajes de carácter marcadamente económico. Este movimiento, que originó proyectos de mensuración de indicadores sociales, incorporó de forma más sistemática la investigación sobre dominios de la estructura social. La matriz norteamericana de este movimiento extendió su influencia a diversos países, ayudando a formalizar los sistemas estadísticos a través de encuestas domiciliarias por muestreo.

Respecto a la investigación de las relaciones y de la estructura del mercado de trabajo, la consolidación de dicho abordaje no ha impedido que, en el transcurso de la década del 80, se produjese un proceso de crítica a su condición de modelo predominante, haciendo con que las particularidades de la inserción de la fuerza de trabajo en los países más pobres fuesen mejor investigadas. Así, cuestiones como la del trabajo precario, desocupación oculta, desaliento e informalidad han pasado a ser consideradas como relevantes y han resultado en esquemas conceptuales alternativos en diferentes países de Latinoamérica y del Mercosur.

Más recientemente, los cambios tecnológicos en el mundo laboral, los nuevos procesos de producción, comercialización y prestación de servicios, así como su impacto en la calificación y recalificación de la mano de obra, exigen también nuevos abordajes y el estudio de informaciones que vengan a facilitar el entendimiento de estos cambios estructurales.

Sin embargo, al igual que el IDH, aún no se ha establecido una base común para uniformizar y aplicar enfoques alternativos o complementarios. Razón por la cual, aun cuando bajo el impacto de tal discusión, cada país tuvo a su cargo la decisión de modificar o no su modelo conceptual sobre las relaciones existentes en el mercado de trabajo, redefiniendo la producción de sus estadísticas.

En cuanto a los nuevos temas que han ganado relevancia en la última década, se puede señalar dos direcciones o tendencias. Primero, una temática social ampliada, con la producción de indicadores relativos a la calidad de vida, a las participaciones política y social, al uso del tiempo, a la preocupación con los temas ambientales, así como a las nuevas tendencias macroeconómicas ya mencionadas.

En segundo lugar, los grupos sociales han pasado, en la última década, a ser considerados, de forma cada vez más sistemática, como objetos de análisis y producción de indicadores, así como también han recibido una mayor profundización teórica en sus condiciones específicas de inserción social, calidad y estándares de vida. A los estudios sobre la situación de los niños y adolescentes se han añadido otros sobre las relaciones de género, etnias, tercera edad y de personas portadoras de deficiencia.

Con respecto a las relaciones de género, aunque se reconozca, a partir de la lectura de diversos indicadores existentes, el fuerte impacto sobre la estructura social ejercido por la redefinición del papel de la mujer en la dimensión conyugal, familiar, en el trabajo, en el acceso a la educación y en la participación política y social, todavía se encuentra en marcha la ejecución de diferentes propuestas, ni siempre articuladas, para la elaboración de sistemas de indicadores que enfoquen las relaciones de género.

Un informe reciente divulgado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), muestra la preocupación con la situación de creciente degradación ambiental del planeta, asociando este proceso con las nuevas relaciones de género que se vienen estableciendo. Según el informe, el nuevo papel a ser desempeñado por las mujeres en las próximas décadas en los diferentes países es fundamental para la garantía de la sostenibilidad no sólo del punto de vista económico sino también del cultural y político7. Según Amartya Sen, "promover la igualdad entre los sexos, acabando con las diversas desventajas sociales y económicas que retiran de las mujeres la capacidad de expresar su opinión y las transforman en seres impotentes, puede ser una de las mejores maneras de salvar el ambiente y hacer frente a los peligros del superpoblamiento y otras adversidades asociadas a la presión demográfica. La voz de las mujeres tiene una importancia decisiva para el futuro del mundo y no solamente para el futuro de las mujeres8" .

Por lo tanto, se hace cada vez más necesario concebir indicadores que efectivamente contribuyan a la mejor comprensión de los procesos sociales, incluyéndose allí los cambios que vienen ocurriendo en las relaciones de género.

II. Objetivos del sistema de indicadores

El objetivo central establecido por el actual proyecto ha sido el de elaborar un sistema de indicadores para los países participantes del Tratado del Mercado Común del Sur - Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) que tomase siempre en cuenta la relación entre mujeres y hombres. El recorte temático para el sistema se orientó a las cuestiones referentes a las relaciones de trabajo y educación en los cuatro países.

El IBAM, con el apoyo de la Unión Europea, del UNIFEM y de la GTZ, tuvo para sí la responsabilidad de conducir el proyecto construyendo el sistema de indicadores, contando con la colaboración de consultoras en cada uno de los cuatro países del Mercosur para producir un cuadro comprensivo y comparativo sobre la situación de la mujer en las áreas de trabajo y educación en dichos países.

Otros estudios han adoptado, de alguna forma, esta perspectiva. Se puede citar aquí el trabajo de Alma Espino, "Mujeres, trabajo y Mercosur: una red de información y comunicación9" , que contiene ensayos de diferentes especialistas elaborados a partir del examen de las bases de datos nacionales y reflexiones sobre el tratado continental y la inserción femenina.

El trabajo, en su capítulo de presentación, que trata de la importancia de la construcción de una red de información y comunicación, señala la necesidad de consolidar un conocimiento sobre la región que sea capaz de fomentar la integración e igualdad de oportunidades, de proveer insumos para instancias gubernamentales y sociales, y de promover su diseminación entre los diferentes actores y organizaciones.

El proyecto "La condición femenina en los países del Mercosur: Trabajo y Educación" se inserta en este esfuerzo, ampliando objetivos al tratar de retratar, "a través de un sistema integrado y sistematizado de estadística e indicadores sociodemográficos, las conquistas y los obstáculos para la efectiva realización de la igualdad entre hombres y mujeres en los países del Mercosur", con el debido enfoque en los temas de trabajo y educación10. De acuerdo con el proyecto, el sistema formaría una matriz de indicadores consolidados para los países y sus áreas geográficas representadas por las encuestas muestrales, además de permitir una comparación de las informaciones a lo largo del tiempo.

Después de una evaluación preliminar del equipo de planificación, considerándose el alcance y plazo para la finalización del proyecto, así como el estado del arte de la producción de estadísticas por los países en cuestión, se decidió que el sistema de indicadores recién creado tendría como fuente de información las encuestas por muestreo de domicilios, divulgadas por los institutos nacionales de estadística, generalmente con periodicidad anual, y que son las siguientes:

• Argentina - Instituto Nacional de Estadística y Censos, Encuesta Permanente de Hogares (EPH);
• Brasil - Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, Encuesta Nacional por Muestreo de Domicilios (PNAD);
• Paraguay - Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos, Encuesta Integrada de Hogares (EIH);
• Uruguay - Instituto Nacional de Estadística, Encuesta Continua de Hogares (ECH).

En cuanto a la periodicidad, se calcularon indicadores para los años de 1995 y 1999, garantizando así la comparabilidad de las informaciones, una vez que algunas de estas encuestas han sufrido cambios conceptuales u operacionales a inicios de la década del 90.

La Tabla 1, a continuación, muestra la distribución del número total de personas entrevistadas en cada uno de los países para los años de 1995 y 1999. Más de medio millón de personas componen las muestras de los países para cada uno de los años escogidos, evidenciando la alta representatividad de las fuentes y el alcance explicativo de las estadísticas provenientes de las mismas.

Tabla 1
Número de personas representadas por las muestras de las encuestas nacionales, y porcentual de mujeres Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay 1995 y 1999

 
1995
% Mujeres
1999
%Mujeres
 Argentina
89.275
51,9
92.905
51,9
 Brasil
334.263
51,2
352.393
51,3
 Paraguay
21.910
50,0
24.193
50,2
 Uruguay
64.930
53,1
57.674
53,1
 Total
510.378
51,3
527.165
51,5

Otra orientación para la construcción del sistema de indicadores es que éstos deben referirse a una escala geográfica la menor posible, observándose el alcance del proyecto. En este sentido, se llegó a los resultados por provincias (Argentina y Paraguay), departamentos (Uruguay) y estados y regiones metropolitanas (Brasil), debiéndose observar que en todos los países el diseño muestral de las encuestas privilegia el estudio de la situación en las áreas urbanas (lo mismo sucede en Brasil, que a pesar de tener una amplia cobertura, no realiza el estudio de la situación del área rural en la región Norte) por razones operacionales, de costos y de prioridad, lo que hace con que se introduzca un sesgo en cuanto a los resultados finales.

Una vez formulado, el actual sistema de indicadores ha alimentado el producto final del proyecto, desarrollado en ambiente Internet, de manera a permitir que un número potencialmente significativo de usuarios busque y utilice las informaciones de la forma más accesible posible. El producto final reúne la matriz de los indicadores, los textos de análisis y el presente texto metodológico.

Una primera restricción técnica se impuso como criterio para orientar la ejecución del proyecto: sólo entrarían en el sistema las variables que fuesen comparables entre las bases de datos nacionales. Esta restricción no provocó que se diese inicio a un procedimiento empírico "salvaje" de pura comparación de las variables constantes en las bases, una vez que la matriz conceptual originaria para las encuestas de los cuatro países había establecido una base común, a partir de la cual se dio forma al sistema, como se puede ver en la Figura 1, presentada más adelante. Sin embargo, mucho de la riqueza particular de cada encuesta, de las propuestas teóricas alternativas (como la medición de desocupación), o incluso variables importantes (como estado conyugal), acabaron por no ser incorporadas debido a no haber atendido al requisito de estar presentes en todas las bases consideradas.

Otro procedimiento adoptado, también como resultado del alcance del proyecto, fue el de utilizar las informaciones referentes a las personas entrevistadas en cada encuesta nacional. Por consiguiente, no se han tratado las informaciones relativas a los domicilios y las familias utilizándose las informaciones disponibles en archivos específicos. Esto se justificó por la necesidad de delimitar el alcance del trabajo, dando prioridad a las estadísticas relativas a las personas, lo que ha permitido una mayor aproximación con el tema del trabajo y de la educación.

De todas formas, el gran esfuerzo de compatibilizar las informaciones a partir del archivo de informaciones individuales en un inédito y único sistema, desagregado por las unidades espaciales, de forma a hacerlo lo más accesible posible y contando aún con los análisis particulares, ha permitido identificar patrones y cambios en el ámbito de cada país, en las relaciones de género existentes, suministrando elementos para el diagnóstico de la coyuntura social, así como para la formulación, implementación y acompañamiento de políticas y acciones en los cuatro países objetos del proyecto.

III. Las etapas de construcción del sistema de indicadores

Después de la realización de consultas previas y un seminario llevado a cabo en febrero de 2001, en Río de Janeiro, con la participación del equipo de planificación y de las consultoras nacionales del Proyecto, fue definido que serían utilizadas las encuestas domiciliares anuales de cada uno de los países como fuente para la construcción del sistema de indicadores.

Una vez adquiridas las bases de datos para los años de 1995 y 1999, el primer procedimiento adoptado fue el de compatibilizar estas bases en un archivo común. En realidad, después de dicha estandarización inicial se optó por trabajar con un archivo por país, para cada año, siendo que en el caso de Brasil se optó por utilizar también las informaciones referentes a las regiones metropolitanas. En suma, se han creado, por lo tanto, diez archivos distintos.

Se identificó, a partir de la base de datos de Brasil (por estar disponible de inmediato), un conjunto de variables que han servido como parámetro para los demás países (recordándose que el criterio establecido preveía sólo la selección de variables comunes a los cuatro países y restringido al archivo de personas). Con base en ésta primera selección de variables se elaboró un primer plan de indicadores y se lo encaminó a los componentes del equipo.

Después de la formulación de este plan inicial se han incorporado las críticas y sugerencias de todo el equipo, haciéndose la identificación de las variables correlativas para los demás países. En el curso de este proceso se alteró el plan inicial, al mismo tiempo en que se decidió por incorporar una dimensión demográfica que si bien no está directamente relacionada a los temas generales investigados, se articulan con ellos y apuntan en conjunto los procesos estructurales en la formación social de los países, fundamentales para el perfeccionamiento de los análisis intra y supranacionales.

Por otro lado, se definió que los indicadores con expresión monetaria (los relativos a los ingresos) serían presentados no sólo en la moneda local sino también convertidos a dólares por el cambio oficial en el momento de la realización de las encuestas, de forma a posibilitar un análisis comparativo, incluso a pesar de saberse que las políticas económicas de los referidos países producen un efecto perturbador sobre tales comparaciones.

Una vez identificadas las variables comunes a las bases nacionales, la consolidación de los archivos de datos y los ajustes en el plan inicial de los indicadores, se dio inicio a la ejecución de este plan modificado. Inicialmente, se realizaron programas para aislar y producir la frecuencia de todas las variables utilizadas para la construcción de los indicadores. Algunas variables (aquellas relacionadas a la instrucción, condición de actividad y ocupación o a los sectores de actividad económica) han recibido, ya en este momento, un tratamiento especial con miras a su estandarización. Todas las variables fueron, a seguir, reunidas en una primera matriz de datos, conteniendo los valores expandidos para los países y sus unidades geográficas correspondientes. Dicha expansión se logró utilizándose los factores de expansión presentes en las bases de datos nacionales11.

Una vez elaborada ésta primera matriz con las variables seleccionadas, se han aplicaron las fórmulas de los indicadores previstos en el plan final, llegándose a los 367 indicadores consolidados, finalmente producidos por el sistema y reunidos en una segunda matriz para los países y sus desagregaciones espaciales.

La ejecución del plan de los indicadores consolidados se dio en un período de seis meses (entre agosto y diciembre de 2001), habiendo sido producidas siete versiones de la matriz final de los indicadores, que han sido sometidas a las consultoras nacionales y al equipo de planificación.

En esta etapa se enfrentaron dificultades de índoles diversas, desde readaptaciones en la selección de variables y en la definición de los indicadores, hasta ajustes provenientes de errores detectados en los programas para captura de las variables (un programa para cada país, y en algunos casos para cada año) y en la transferencia de las frecuencias de las bases originales para la primera matriz con los valores absolutos (un procedimiento manual y mecánico), o de error identificado en algunas fórmulas de los indicadores consolidados (367 fórmulas en total, una para cada indicador).

Los ajustes realizados sucesivamente han aproximado la matriz de los indicadores consolidados a la consistencia sustantiva que se deseaba para las informaciones, y ya a partir de la segunda versión (en septiembre de 2001) se inició la elaboración del producto final del sistema (el CD-ROM y la página en la Internet). Esta actividad también exigió un gran esfuerzo manual y mecánico, una vez que todos los indicadores han sido reformatados para las tablas que constan del producto multimedio.

Cabe resaltar todavía el papel ejercido por las consultoras nacionales, que además de producir sus textos de análisis para sus respectivos países, han contribuido a la crítica del sistema, apuntando incoherencias y errores que han sido objeto de ajustes. El flujograma presentado a continuación trata de sintetizar el proceso de construcción del Sistema de Indicadores.

Figura 1
Flujograma del Sistema de Indicadores Consolidados



IV. Esquema de Análisis del Sistema de Indicadores y categorías adoptadas

Como ha sido mencionado anteriormente, las encuestas nacionales por muestreo de domicilios surgieron en varios países, incluyendo los del Mercosur, motivadas por un esfuerzo del sistema estadístico internacional juntamente a los sistemas nacionales, teniendo como objetivos principales, además de la encuesta de los aspectos demográficos, el estudio de medidas referentes al mercado de trabajo y a la situación educacional. El carácter anual de tales encuestas llenaría un vacío temporal sumamente amplio entre los censos demográficos, con periodicidad decenal.

A pesar de este surgimiento común, las encuestas adoptaron formatos diferentes en función de sus necesidades temáticas específicas y también debido a la inexistencia de un acuerdo entre los países que garantizase su estandarización, si bien circunscrita a algunos indicadores.

Así, una primera consideración general debe tomar en cuenta esta diversidad, que hace con que el presente sistema, a pesar de ser un esfuerzo original de compatibilizar dichas bases, en verdad aún está lejos de la mayor riqueza presentada por los estudios intranacionales12.

No obstante ello, ha sido posible identificar un núcleo básico de variables para la construcción del sistema, como se presenta en el Cuadro 1.

ARGENTINA
BRASIL
Paraguay
Uruguay
1 ÁREA
AGLOMERA
UF/CODAREA
DPTO
PE1C
2 PESO (TOTAL PERSONAS MUESTRA)
PONDERA
V4729
FEX
PESOAN
3 SEXO
H13
V0302
P05
PE2
4 EDAD DEL RESIDENTE
H12
V8005
P02
PE3
5 CONDICIÓN EN LA UNIDAD DOMICILIARIA
H08
V0401/V9121
P03
PE4
6 ASSISTENCIA ESCOLAR
P55
V0602
ED06
PE11
7 NÚMEROS DE TRABAJOS
P12
V9005
B23
PF07
8 CONDICIÓN DE OCUPACIÓN
P56
4703
ED43
PE141-PE142-PE15
9 CONDICIÓN DE ACTIVIDAD
P11
V4704
PEAA
POBCOAC
10 POSICIÓN EN LA OCUPACIÓN DEL TRABAJO PRINCIPAL
ESTADO
V4705
PEAA
POBCOAC
11 HORAS SEMANALES EN EL TRABAJO PRINCIPAL
P17
V4706
CATE
PF41
12 RAMAS DE ACTIVIDAD DEL TRABAJO PRINCIPAL
P15P
v9058
HORA
PF051
13 VALOR DEL INGRESSO MENSUAL DEL TRABAJO PRINCIPAL
RAMA
v4709
RAMA
PF40
14  VALOR DEL INGRESSO MENSUAL DE TODAS LAS FUENTES
P21
V4718
F01A
PT2
15  TIEMPO EN LA ÚLTIMA OCUPACÓN (AÑOS)
P47T
V4720
F01T
PT1
16  TIEMPO EN LA ÚLTIMA OCUPACÓN (MESES)
P22
V9611
B08A
PF38
17  TEMPO NA ULTIMA OCUPACAO
P22M
V9612
B08M
PF39

Ver detalhamiento, en el anexo

Un primero recorte ha sido el de la identificación de las variables independientes básicas:

sexo (hombres y mujeres) - cruzada para todos los indicadores;
edad - presentada en un corte más detallado para la dimensión demográfica y en tres grupos de edad para cruce con otros indicadores (14 a 24 años, 25 a 49 años y 50 años y más);
ingreso o rendimiento - de todas las fuentes para los diferentes segmentos, o alternativamente, el ingreso de la ocupación principal, cuando cruzado por los sectores de actividades;
instrucción - en este caso, se creó un punto divisor de la distribución en dos segmentos, considerándose la diversidad de los sistemas educativos de los países y el igualmente diferenciado perfil de escolaridad de sus poblaciones. Se optó por la proporción de las personas que han concluido el primer ciclo escolar y además han concluido por lo menos un año del segundo ciclo, o sea, la proporción de los que tienen por lo menos el segundo ciclo escolar incompleto. En forma complementaria, también se ha presentado un indicador sobre la proporción de personas con nivel de instrucción superior (aunque no concluido).

Un segundo nivel selecciona variables a partir de la condición en el domicilio:

jefes o personas de referencia - persona considerada por los componentes del domicilio como el jefe o la persona de referencia (en el caso de la encuesta brasileña);
cónyuges - personas que mantienen una relación conyugal, sea a través del matrimonio o unión consensual con el jefe del domicilio.

Los dos primeros niveles del esquema de análisis (variables independientes y condición en la familia) se pueden visualizar en la Figura 2.

Figura 2
Esquema de análisis a partir de las variables
independientes y de la condición en el domicilio


Un tercero recorte articula las relaciones existentes en el interior de la Población en Edad Activa (PIA, en su sigla en portugués) o sea, aquellos potencialmente en edad de ingresar a la fuerza de trabajo, definida formalmente a partir de los 14 años de edad aunque, en el contexto del Mercosur y de varios países latinoamericaños, el trabajo infantil y juvenil sea bien significativo.

La PIA se desmiembra en el conjunto de la Población No Económicamente Activa, formada por personas que no están incorporadas a la fuerza de trabajo (jubilados, estudiantes, pensionistas, amas de casa) y en el conjunto de la Población Económicamente Activa (PEA), formada por personas insertadas en el mercado de trabajo, que reciben o no remuneración, incluyendo también los que se encuentran sin ocupación y buscan activamente algún trabajo.

Considerando tales desagregaciones más significativas, teniendo en vista los propósitos del Proyecto, se han seleccionado las siguientes categorías:

personas dedicadas a los quehaceres domésticos - son las que se ocupan exclusivamente de las tareas domésticas. En este caso, la categoría se justifica por el perfil predominantemente femenino para este tipo de trabajo, aunque no siempre presente en los análisis sobre la fuerza de trabajo;
ocupados - forman parte de la Población Económicamente Activa que tienen algún trabajo, independientemente del vínculo formal, posición en la ocupación o remuneración;
empleados - son los ocupados que mantienen una relación de subordinación a un patrón o empresa, teniendo o no un contrato formal;
autónomos - son los ocupados que trabajan por su propia cuenta;
empleadores - ocupados que emplean una o más personas;
empleados domésticos que residen en la casa del patrón - son igualmente ocupados, pero en este caso se utilizó esta categoría como un subgrupo menor con relación a todos los empleados domésticos, pues no hubo el tratamiento de las categorías ocupacionales o de ramas de actividades económicas más desagregadas (tarea más compleja, que ha superado la capacidad de esfuerzo de este Proyecto);
desocupados - son aquellos que, no teniendo cualquier ocupación, toman alguna iniciativa en un determinado período en busca de trabajo. Pueden estar buscando trabajo por primera vez o pueden haber tenido una ocupación anterior de la cual ya no disponen.

El esquema básico que ha orientado la formulación del presente sistema trata de articular las categorías identificadas en el interior de la población en edad activa y aquellas identificadas con relación a la condición en la familia con las variables independientes (sexo, edad, ingreso e instrucción), considerando siempre el corte por edad de 14 años. El esquema utilizado se puede visualizar en la Figura 3, presentada a continuación (las categorías mostradas con un fondo más oscuro han sido las seleccionadas para el sistema)13.

Figura 3
Esquema de análisis a partir de la descomposición
de la población y de la población de 14 años y más (PIA)


V. Otras dimensiones temáticas relevantes

Además del esquema de análisis presentado, se calcularon indicadores que representasen otros aspectos significativos para el tema, siempre de acuerdo con la disponibilidad de cálculo para los cuatro países, a saber:

distribución de los ocupados por ramas de actividad - se consideraron los más tradicionales y, por esta razón, capaces de ser compatibilizados: agricultura (a pesar de tratarse de encuestas con enfoque urbano); industria (incluso extractiva); construcción civil; comercio; servicios (incluso financieros); transportes y comunicaciones; actividades sociales (entre ellas servicios de salud y educación) y administración pública;
características ocupacionales - incorporadas a fin de calificar mejor la inserción de la fuerza de trabajo: ocupados con dos trabajos o más; media del número de horas semanales trabajadas, tiempo en la ocupación (en años completos en la ocupación principal). La clásica tasa de actividad (proporción de la PEA sobre la PIA), tasa de ocupación y tasa de desempleo abierto (proporción de ocupados y desocupados, respectivamente, sobre la PEA);
la sumatoria de todos los ingresos de los ocupados - que originó el indicador denominado masa salarial, cruzado por sexo (a través del cual se verifica la desigual distribución de la renta del trabajo entre hombres y mujeres) y por los sectores de actividad;
desigualdades de ingreso entre los ocupados - se han calculado percentiles de ingreso señalándose las relaciones sobre las desigualdades establecidas para los años investigados, particularmente para la población comprendida en el 20% con más y menos ingresos, en el 10% con más ingresos y en el 50% con menos ingresos.

Una vez calculados, los 367 indicadores han sido finalmente agrupados en los siguientes grupos temáticos, que han dado origen a las tablas que constan del producto final, de forma a facilitar su acceso, uso y comprensión:

1. Aspectos demográficos
2. Condición en la familia
3. Escolaridad
4. Trabajo e Ingreso
5. Ingreso total
6. Desigualdades de Ingreso

VI. Conclusiones

Con la disponibilidad de un sistema de indicadores sobre la condición femenina en los países del Mercosur se habrá dado más un paso en el sentido de buscar una referencia en los sistemas de información existentes que sirva de base de comparación entre los países y sus unidades espaciales, observándose longitudinalmente su evolución.

A través del uso del sistema se podrá suplir o minimizar diferentes necesidades prácticas o teóricas, además de servir de insumo para la realización de estudios sobre las relaciones de género, sobre las diferencias entre países o regiones que conforman el Mercosur, o para el mejor entendimiento de los cambios en la esfera demográfica, del trabajo, de la distribución del ingreso o de la educación. Para ello, la divulgación del sistema (que ya se viene realizando a través de boletines informativos) y el monitoreo de su uso irán a contribuir para su perfeccionamiento14.

Otras variables podrán incorporarse en eventuales nuevas versiones del sistema, como la que se refiere a la ocupación principal (no utilizada en este proyecto en función de su mayor apertura y complejidad), las relacionadas a las familias y a los domicilios, así como otras que quizá puedan venir a crearse y compatibilizarse.

El aspecto de la representación geográfica de las informaciones ha representado un vacío importante. Futuras versiones del Sistema podrán contemplar el tratamiento y la sistematización de las bases cartográficas digitales existentes y, así, será posible lograr una mejor visualización y comprensión de los indicadores, reflejando con más nitidez las diferencias entre los países y sus regiones.

Tomando en cuenta el éxito del cumplimiento de los objetivos establecidos por este Proyecto, y todavía la potencialidad de replicar el sistema para los años posteriores, teniendo en vista la periodicidad anual de todas las encuestas, se podrá consolidar un sistema de informaciones continuo, fundamental para el acompañamiento a largo plazo de las dimensiones aquí retratadas. Otra posibilidad sería la incorporación de nuevos países, ampliando el esfuerzo comparativo del Proyecto.

VII. Adjunto - Descripción de las variables utilizadas en el sistema (las categorías con fondo en color fueron las seleccionadas para la composición de los indicadores consolidados)

Notas


1 - Proyecto coordinado por el Núcleo de Estudios Mujer y Políticas Públicas del Área de Desarrollo Económico y Social del Instituto Brasileño de Administración Municipal (IBAM). Este proyecto contó con el apoyo de UNIFEM, GTZ y Unión Europea.
2 - Científico Político, investigador del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) y profesor de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC/RJ).
3 - Sobre la nueva cultura de la información emergente, véase Castels, Manuel: A Sociedade em rede. São Paulo, Paz e Terra, 1999. Véase especialmente el capítulo 5: "A cultura da virtualidade real", en el que el autor analiza el proceso de los intensos cambios ocurridos en la década del 90 asociados a la tecnología de la información y su contenido, así como su impacto social y cultural.
4 - PNUD, Informe del Desarrollo Humano, 1999. Lisboa Trinova Editora (p.7)
5 - PNUD, op.cit. (p.5)
6 - Según el PNUD, "la adquisición de una computadora costaría al ciudadano medio de Bangladesh más que el salario de ocho años de trabajo, y al americano medio no más que el salario de un mes", y más adelante: "las mujeres representan solamente el 17% de los usuarios en Japón y sólo el 7% en China". PNUD, op.cit. (p.7)
7 - FNUAP. Rastos y Marcos: Población y Cambios Ambientales. Estado de la población mundial 2001.Nueva York, EE.UU.
8 - Sen, Amartya. Population and gender equity. in: The Nation, julio 24/31, [199?], p.16-18.
9 - Espino, Alma. Mujeres, trabajo y Mercosur: una red de información y comunicación, in: Mujer y Mercosur, vol.1 (Fausto, Ayrton, org.). FLACSO, BID, UNIFEM, UNESCO, 1999 (p.55-56).
10 - IBAM. "A Condição Feminina nos Países do MERCOSUL: Sistema Integrado de Indicadores de Gênero nas Áreas de Trabalho y Educação, SIIG/Trab/Ed - Documento Básico", marzo de 2001 (mimeo)
11 - En el caso de Uruguay, por no existir un factor de expansión para el año de 1995, se ha llegado al factor de expansión utilizado tomándose como base las estimativas de población y los ajustes de la muestra realizados por el propio Instituto Nacional de Estadística (INE).
12 - Uno de los ejemplos de estudios recientes que apuntan para las cuestiones centrales de la inserción por género en el mundo del trabajo es el "Mapa de las cuestiones de género", donde se encuentra un modelo de análisis que parte de la identificación de los principales ejes temáticos, diagnóstico, estudio de indicadores y proposiciones de acciones para la resolución de los problemas detectados. CUT, CGT, Força Sindical, DIEESE. Mapa das questões de gênero: perspectivas para a ação sindical frente às transformações no mundo do trabalho. São Paulo, 1999.
13 - Este esquema aparece en forma más detallada en el documento argentino sobre la ECH: Encuestas de Hogares: Reformulación de la Encuesta Permanente de Hogares de Argentina. Buenos Aires, junio de 1998 (mimeo).
14 - A lo largo del proyecto, por ejemplo, los tres números del Boletín Agenda Mulher e Políticas Municipais, ampliamente difundido por el IBAM, han sido dedicados a la divulgación del Sistema.

 

La condición Femenina en los Países del Mercosur: Sistema Integrado de Indicadores de Género
en las Áreas de Trabajo y Educación / 2000-2002
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