
La condición femenina en los países
de Mercosur: Trabajo y Educación1
Procedimientos metodológicos para la elaboración
del sistema de indicadores
Sumario
I. Introducción
II. Objetivos del sistema de indicadores
III. Las etapas de construcción del sistema
de indicadores
IV. Esquema de Análisis del Sistema de Indicadores
y categorías adoptadas
V. Otras dimensiones temáticas relevantes
VI. Conclusiones
VII. Adjunto
I. Introducción
La acción de los diversos organismos nacionales e internacionales
de estadística, principalmente a partir de la década
del 90, se ha visto orientada a la producción y análisis
de indicadores que pudiesen ser consolidados a lo largo del tiempo,
lo cual permitiría hacer una comparación entre los
más diferentes países y, concomitantemente, servirían
para describir las realidades intranacionales.
La producción de indicadores llevada a cabo por el Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tales como el
Índice de Desarrollo Humano (IDH) divulgado a lo largo
de la década, es el ejemplo más expresivo. Este
indicador, que ha tenido como propósito el dimensionar
la calidad de vida, a partir de factores representativos del capital
humano de las poblaciones de los diferentes países (nivel
de instrucción, ingreso y longevidad), se ha caracterizado
por la simplicidad de su estudio como de su cálculo, lo
que ha favorecido su universalización y acabó por
servir como un marco metodológico para los sistemas estadísticos
nacionales que han replicado la producción de este indicador
para las regiones y áreas de sus propios países.
Una de las características de tal tipo de indicador, denominado
indicador sintético, es la posibilidad de utilizarlo ampliamente
en las diversas escalas geográficas, formando series temporales,
además de establecer criterios para formular decisiones
con respecto a acciones estratégicas gubernamentales y
no gubernamentales, sirviendo también como instrumento
de monitoreo para las políticas públicas y coyunturas
sociales.
Durante los años 90, la tecnología de la información
tuvo un avance significativo dentro de un proceso marcado por
el aumento tanto de la capacidad de almacenaje de datos como de
su ritmo de procesamiento. Igualmente, se amplió aún
más el uso de los equipos domésticos y personales,
lo que resultó en una nueva cultura de uso y diseminación
de la información fortalecida por la expansión y
consolidación de la Internet3.
Hay que resaltar también la creciente utilización
de nuevos programas computacionales de estadística y geoprocesamiento
que facilitan, en el primer caso, el procesamiento de los datos
y la comprensión de las informaciones y, en el segundo
caso, redimensionan el tratamiento geográfico de las bases
de datos, superponiendo dimensiones temáticas al espacio
físico y posibilitando a los usuarios más especializados
un nuevo tipo de acceso.
Una buena parte del Informe sobre el Desarrollo Humano de 1999
está dedicada al surgimiento de la red de información
internacional. Sin embargo, el Informe alerta que "nuevas
tecnologías de información y comunicaciones conducen
a la globalización pero polarizan el mundo entre los que
están conectados y los que están aislados4"
. De hecho, por lo que se deduce del Informe, el acceso a la información
entre los países del mundo presenta una desigualdad aún
mayor que la económica, ya que mientras el 20% de los países
más ricos se apropiaban del 86% del PIB mundial, la participación
de los usuarios de la Internet para estos mismos países
era del 93%5.
Por otro lado, el perfil de aquellos que no tienen acceso a esta
"cultura virtual" es estadísticamente visible:
son los más pobres, los menos instruidos, las mujeres,
los de mayor edad, los habitantes de los países de África
y Asia, los que no dominan el idioma inglés6.
Al mismo tiempo en que presenta componentes de diversificación,
pluralidad y democratización de su nuevo flujo globalizado,
las nuevas tecnologías y usos de la información
han provocado impactos en la forma de producir, distribuir y consumir
estadísticas e indicadores, promoviendo también
el surgimiento de nuevas necesidades y contenidos.
Otro aspecto relevante para las dos últimas décadas
es el que se refiere a las nuevas temáticas emergentes,
especialmente asociadas a las cuestiones sociales o a grupos específicos.
Todavía a inicios de la década del 60, y principalmente
en la década posterior, se produjo la profundización
del análisis temático en contrapunto a los abordajes
de carácter marcadamente económico. Este movimiento,
que originó proyectos de mensuración de indicadores
sociales, incorporó de forma más sistemática
la investigación sobre dominios de la estructura social.
La matriz norteamericana de este movimiento extendió su
influencia a diversos países, ayudando a formalizar los
sistemas estadísticos a través de encuestas domiciliarias
por muestreo.
Respecto a la investigación de las relaciones y de la estructura
del mercado de trabajo, la consolidación de dicho abordaje
no ha impedido que, en el transcurso de la década del 80,
se produjese un proceso de crítica a su condición
de modelo predominante, haciendo con que las particularidades
de la inserción de la fuerza de trabajo en los países
más pobres fuesen mejor investigadas. Así, cuestiones
como la del trabajo precario, desocupación oculta, desaliento
e informalidad han pasado a ser consideradas como relevantes y
han resultado en esquemas conceptuales alternativos en diferentes
países de Latinoamérica y del Mercosur.
Más recientemente, los cambios tecnológicos en el
mundo laboral, los nuevos procesos de producción, comercialización
y prestación de servicios, así como su impacto en
la calificación y recalificación de la mano de obra,
exigen también nuevos abordajes y el estudio de informaciones
que vengan a facilitar el entendimiento de estos cambios estructurales.
Sin embargo, al igual que el IDH, aún no se ha establecido
una base común para uniformizar y aplicar enfoques alternativos
o complementarios. Razón por la cual, aun cuando bajo el
impacto de tal discusión, cada país tuvo a su cargo
la decisión de modificar o no su modelo conceptual sobre
las relaciones existentes en el mercado de trabajo, redefiniendo
la producción de sus estadísticas.
En cuanto a los nuevos temas que han ganado relevancia en la última
década, se puede señalar dos direcciones o tendencias.
Primero, una temática social ampliada, con la producción
de indicadores relativos a la calidad de vida, a las participaciones
política y social, al uso del tiempo, a la preocupación
con los temas ambientales, así como a las nuevas tendencias
macroeconómicas ya mencionadas.
En segundo lugar, los grupos sociales han pasado, en la última
década, a ser considerados, de forma cada vez más
sistemática, como objetos de análisis y producción
de indicadores, así como también han recibido una
mayor profundización teórica en sus condiciones
específicas de inserción social, calidad y estándares
de vida. A los estudios sobre la situación de los niños
y adolescentes se han añadido otros sobre las relaciones
de género, etnias, tercera edad y de personas portadoras
de deficiencia.
Con respecto a las relaciones de género, aunque se reconozca,
a partir de la lectura de diversos indicadores existentes, el
fuerte impacto sobre la estructura social ejercido por la redefinición
del papel de la mujer en la dimensión conyugal, familiar,
en el trabajo, en el acceso a la educación y en la participación
política y social, todavía se encuentra en marcha
la ejecución de diferentes propuestas, ni siempre articuladas,
para la elaboración de sistemas de indicadores que enfoquen
las relaciones de género.
Un informe reciente divulgado por el Fondo de Población
de las Naciones Unidas (FNUAP), muestra la preocupación
con la situación de creciente degradación ambiental
del planeta, asociando este proceso con las nuevas relaciones
de género que se vienen estableciendo. Según el
informe, el nuevo papel a ser desempeñado por las mujeres
en las próximas décadas en los diferentes países
es fundamental para la garantía de la sostenibilidad no
sólo del punto de vista económico sino también
del cultural y político7.
Según Amartya Sen, "promover la igualdad entre los
sexos, acabando con las diversas desventajas sociales y económicas
que retiran de las mujeres la capacidad de expresar su opinión
y las transforman en seres impotentes, puede ser una de las mejores
maneras de salvar el ambiente y hacer frente a los peligros del
superpoblamiento y otras adversidades asociadas a la presión
demográfica. La voz de las mujeres tiene una importancia
decisiva para el futuro del mundo y no solamente para el futuro
de las mujeres8"
.
Por lo tanto, se hace cada vez más necesario concebir indicadores
que efectivamente contribuyan a la mejor comprensión de
los procesos sociales, incluyéndose allí los cambios
que vienen ocurriendo en las relaciones de género.
II. Objetivos del sistema de indicadores
El objetivo central establecido por el actual proyecto ha sido
el de elaborar un sistema de indicadores para los países
participantes del Tratado del Mercado Común del Sur - Mercosur
(Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) que tomase siempre en
cuenta la relación entre mujeres y hombres. El recorte
temático para el sistema se orientó a las cuestiones
referentes a las relaciones de trabajo y educación en los
cuatro países.
El IBAM, con el apoyo de la Unión Europea, del UNIFEM y
de la GTZ, tuvo para sí la responsabilidad de conducir
el proyecto construyendo el sistema de indicadores, contando con
la colaboración de consultoras en cada uno de los cuatro
países del Mercosur para producir un cuadro comprensivo
y comparativo sobre la situación de la mujer en las áreas
de trabajo y educación en dichos países.
Otros estudios han adoptado, de alguna forma, esta perspectiva.
Se puede citar aquí el trabajo de Alma Espino, "Mujeres,
trabajo y Mercosur: una red de información y comunicación9"
, que contiene ensayos de diferentes especialistas elaborados
a partir del examen de las bases de datos nacionales y reflexiones
sobre el tratado continental y la inserción femenina.
El trabajo, en su capítulo de presentación, que
trata de la importancia de la construcción de una red de
información y comunicación, señala la necesidad
de consolidar un conocimiento sobre la región que sea capaz
de fomentar la integración e igualdad de oportunidades,
de proveer insumos para instancias gubernamentales y sociales,
y de promover su diseminación entre los diferentes actores
y organizaciones.
El proyecto "La condición femenina en los países
del Mercosur: Trabajo y Educación" se inserta en este
esfuerzo, ampliando objetivos al tratar de retratar, "a través
de un sistema integrado y sistematizado de estadística
e indicadores sociodemográficos, las conquistas y los obstáculos
para la efectiva realización de la igualdad entre hombres
y mujeres en los países del Mercosur", con el debido
enfoque en los temas de trabajo y educación10.
De acuerdo con el proyecto, el sistema formaría una matriz
de indicadores consolidados para los países y sus áreas
geográficas representadas por las encuestas muestrales,
además de permitir una comparación de las informaciones
a lo largo del tiempo.
Después de una evaluación preliminar del equipo
de planificación, considerándose el alcance y plazo
para la finalización del proyecto, así como el estado
del arte de la producción de estadísticas por los
países en cuestión, se decidió que el sistema
de indicadores recién creado tendría como fuente
de información las encuestas por muestreo de domicilios,
divulgadas por los institutos nacionales de estadística,
generalmente con periodicidad anual, y que son las siguientes:
Argentina - Instituto Nacional de Estadística y
Censos, Encuesta Permanente de Hogares (EPH);
Brasil - Instituto Brasileño de Geografía
y Estadística, Encuesta Nacional por Muestreo de Domicilios
(PNAD);
Paraguay - Dirección General de Estadística,
Encuestas y Censos, Encuesta Integrada de Hogares (EIH);
Uruguay - Instituto Nacional de Estadística, Encuesta
Continua de Hogares (ECH).
En cuanto a la periodicidad, se calcularon indicadores para los
años de 1995 y 1999, garantizando así la comparabilidad
de las informaciones, una vez que algunas de estas encuestas han
sufrido cambios conceptuales u operacionales a inicios de la década
del 90.
La Tabla 1, a continuación, muestra la distribución
del número total de personas entrevistadas en cada uno
de los países para los años de 1995 y 1999. Más
de medio millón de personas componen las muestras de los
países para cada uno de los años escogidos, evidenciando
la alta representatividad de las fuentes y el alcance explicativo
de las estadísticas provenientes de las mismas.
Tabla
1
Número de personas representadas por las muestras de las encuestas
nacionales, y porcentual de mujeres Argentina, Brasil, Paraguay
y Uruguay 1995 y 1999
| |
1995
|
%
Mujeres
|
1999
|
%Mujeres
|
| Argentina |
89.275
|
51,9
|
92.905
|
51,9
|
| Brasil |
334.263
|
51,2
|
352.393
|
51,3
|
| Paraguay |
21.910
|
50,0
|
24.193
|
50,2
|
| Uruguay |
64.930
|
53,1
|
57.674
|
53,1
|
| Total |
510.378
|
51,3
|
527.165
|
51,5
|
|
Otra orientación para la construcción del sistema
de indicadores es que éstos deben referirse a una escala
geográfica la menor posible, observándose el alcance
del proyecto. En este sentido, se llegó a los resultados
por provincias (Argentina y Paraguay), departamentos (Uruguay)
y estados y regiones metropolitanas (Brasil), debiéndose
observar que en todos los países el diseño muestral
de las encuestas privilegia el estudio de la situación
en las áreas urbanas (lo mismo sucede en Brasil, que
a pesar de tener una amplia cobertura, no realiza el estudio
de la situación del área rural en la región
Norte) por razones operacionales, de costos y de prioridad,
lo que hace con que se introduzca un sesgo en cuanto a los resultados
finales.
Una vez formulado, el actual sistema de indicadores ha alimentado
el producto final del proyecto, desarrollado en ambiente Internet,
de manera a permitir que un número potencialmente significativo
de usuarios busque y utilice las informaciones de la forma más
accesible posible. El producto final reúne la matriz
de los indicadores, los textos de análisis y el presente
texto metodológico.
Una primera restricción técnica se impuso como
criterio para orientar la ejecución del proyecto: sólo
entrarían en el sistema las variables que fuesen comparables
entre las bases de datos nacionales. Esta restricción
no provocó que se diese inicio a un procedimiento empírico
"salvaje" de pura comparación de las variables
constantes en las bases, una vez que la matriz conceptual originaria
para las encuestas de los cuatro países había
establecido una base común, a partir de la cual se dio
forma al sistema, como se puede ver en la Figura 1, presentada
más adelante. Sin embargo, mucho de la riqueza particular
de cada encuesta, de las propuestas teóricas alternativas
(como la medición de desocupación), o incluso
variables importantes (como estado conyugal), acabaron por no
ser incorporadas debido a no haber atendido al requisito de
estar presentes en todas las bases consideradas.
Otro procedimiento adoptado, también como resultado del
alcance del proyecto, fue el de utilizar las informaciones referentes
a las personas entrevistadas en cada encuesta nacional. Por
consiguiente, no se han tratado las informaciones relativas
a los domicilios y las familias utilizándose las informaciones
disponibles en archivos específicos. Esto se justificó
por la necesidad de delimitar el alcance del trabajo, dando
prioridad a las estadísticas relativas a las personas,
lo que ha permitido una mayor aproximación con el tema
del trabajo y de la educación.
De todas formas, el gran esfuerzo de compatibilizar las informaciones
a partir del archivo de informaciones individuales en un inédito
y único sistema, desagregado por las unidades espaciales,
de forma a hacerlo lo más accesible posible y contando
aún con los análisis particulares, ha permitido
identificar patrones y cambios en el ámbito de cada país,
en las relaciones de género existentes, suministrando
elementos para el diagnóstico de la coyuntura social,
así como para la formulación, implementación
y acompañamiento de políticas y acciones en los
cuatro países objetos del proyecto.
III. Las etapas de construcción del sistema
de indicadores
Después de la realización de consultas previas
y un seminario llevado a cabo en febrero de 2001, en Río
de Janeiro, con la participación del equipo de planificación
y de las consultoras nacionales del Proyecto, fue definido que
serían utilizadas las encuestas domiciliares anuales
de cada uno de los países como fuente para la construcción
del sistema de indicadores.
Una vez adquiridas las bases de datos para los años de
1995 y 1999, el primer procedimiento adoptado fue el de compatibilizar
estas bases en un archivo común. En realidad, después
de dicha estandarización inicial se optó por trabajar
con un archivo por país, para cada año, siendo
que en el caso de Brasil se optó por utilizar también
las informaciones referentes a las regiones metropolitanas.
En suma, se han creado, por lo tanto, diez archivos distintos.
Se identificó, a partir de la base de datos de Brasil
(por estar disponible de inmediato), un conjunto de variables
que han servido como parámetro para los demás
países (recordándose que el criterio establecido
preveía sólo la selección de variables
comunes a los cuatro países y restringido al archivo
de personas). Con base en ésta primera selección
de variables se elaboró un primer plan de indicadores
y se lo encaminó a los componentes del equipo.
Después de la formulación de este plan inicial
se han incorporado las críticas y sugerencias de todo
el equipo, haciéndose la identificación de las
variables correlativas para los demás países.
En el curso de este proceso se alteró el plan inicial,
al mismo tiempo en que se decidió por incorporar una
dimensión demográfica que si bien no está
directamente relacionada a los temas generales investigados,
se articulan con ellos y apuntan en conjunto los procesos estructurales
en la formación social de los países, fundamentales
para el perfeccionamiento de los análisis intra y supranacionales.
Por otro lado, se definió que los indicadores con expresión
monetaria (los relativos a los ingresos) serían presentados
no sólo en la moneda local sino también convertidos
a dólares por el cambio oficial en el momento de la realización
de las encuestas, de forma a posibilitar un análisis
comparativo, incluso a pesar de saberse que las políticas
económicas de los referidos países producen un
efecto perturbador sobre tales comparaciones.
Una vez identificadas las variables comunes a las bases nacionales,
la consolidación de los archivos de datos y los ajustes
en el plan inicial de los indicadores, se dio inicio a la ejecución
de este plan modificado. Inicialmente, se realizaron programas
para aislar y producir la frecuencia de todas las variables
utilizadas para la construcción de los indicadores. Algunas
variables (aquellas relacionadas a la instrucción, condición
de actividad y ocupación o a los sectores de actividad
económica) han recibido, ya en este momento, un tratamiento
especial con miras a su estandarización. Todas las variables
fueron, a seguir, reunidas en una primera matriz de datos, conteniendo
los valores expandidos para los países y sus unidades
geográficas correspondientes. Dicha expansión
se logró utilizándose los factores de expansión
presentes en las bases de datos nacionales11.
Una vez elaborada ésta primera matriz con las variables
seleccionadas, se han aplicaron las fórmulas de los indicadores
previstos en el plan final, llegándose a los 367 indicadores
consolidados, finalmente producidos por el sistema y reunidos
en una segunda matriz para los países y sus desagregaciones
espaciales.
La ejecución del plan de los indicadores consolidados
se dio en un período de seis meses (entre agosto y diciembre
de 2001), habiendo sido producidas siete versiones de la matriz
final de los indicadores, que han sido sometidas a las consultoras
nacionales y al equipo de planificación.
En esta etapa se enfrentaron dificultades de índoles
diversas, desde readaptaciones en la selección de variables
y en la definición de los indicadores, hasta ajustes
provenientes de errores detectados en los programas para captura
de las variables (un programa para cada país, y en algunos
casos para cada año) y en la transferencia de las frecuencias
de las bases originales para la primera matriz con los valores
absolutos (un procedimiento manual y mecánico), o de
error identificado en algunas fórmulas de los indicadores
consolidados (367 fórmulas en total, una para cada indicador).
Los ajustes realizados sucesivamente han aproximado la matriz
de los indicadores consolidados a la consistencia sustantiva
que se deseaba para las informaciones, y ya a partir de la segunda
versión (en septiembre de 2001) se inició la elaboración
del producto final del sistema (el CD-ROM y la página
en la Internet). Esta actividad también exigió
un gran esfuerzo manual y mecánico, una vez que todos
los indicadores han sido reformatados para las tablas que constan
del producto multimedio.
Cabe resaltar todavía el papel ejercido por las consultoras
nacionales, que además de producir sus textos de análisis
para sus respectivos países, han contribuido a la crítica
del sistema, apuntando incoherencias y errores que han sido
objeto de ajustes. El flujograma presentado a continuación
trata de sintetizar el proceso de construcción del Sistema
de Indicadores.
Figura
1
Flujograma del Sistema de Indicadores Consolidados

IV. Esquema de Análisis del Sistema de
Indicadores y categorías adoptadas
Como ha sido mencionado anteriormente, las encuestas nacionales
por muestreo de domicilios surgieron en varios países,
incluyendo los del Mercosur, motivadas por un esfuerzo del sistema
estadístico internacional juntamente a los sistemas nacionales,
teniendo como objetivos principales, además de la encuesta
de los aspectos demográficos, el estudio de medidas referentes
al mercado de trabajo y a la situación educacional. El
carácter anual de tales encuestas llenaría un
vacío temporal sumamente amplio entre los censos demográficos,
con periodicidad decenal.
A pesar de este surgimiento común, las encuestas adoptaron
formatos diferentes en función de sus necesidades temáticas
específicas y también debido a la inexistencia
de un acuerdo entre los países que garantizase su estandarización,
si bien circunscrita a algunos indicadores.
Así, una primera consideración general debe tomar
en cuenta esta diversidad, que hace con que el presente sistema,
a pesar de ser un esfuerzo original de compatibilizar dichas
bases, en verdad aún está lejos de la mayor riqueza
presentada por los estudios intranacionales12.
No obstante ello, ha sido posible identificar un núcleo
básico de variables para la construcción del sistema,
como se presenta en el Cuadro 1.
|
|
ARGENTINA
|
BRASIL
|
Paraguay
|
Uruguay
|
| 1 |
ÁREA |
AGLOMERA
|
UF/CODAREA
|
DPTO
|
PE1C
|
| 2 |
PESO
(TOTAL PERSONAS MUESTRA) |
PONDERA
|
V4729
|
FEX
|
PESOAN
|
| 3 |
SEXO |
H13
|
V0302
|
P05
|
PE2
|
| 4 |
EDAD
DEL RESIDENTE |
H12
|
V8005
|
P02
|
PE3
|
| 5 |
CONDICIÓN
EN LA UNIDAD DOMICILIARIA |
H08
|
V0401/V9121
|
P03
|
PE4
|
| 6 |
ASSISTENCIA
ESCOLAR |
P55
|
V0602
|
ED06
|
PE11
|
| 7 |
NÚMEROS
DE TRABAJOS |
P12
|
V9005
|
B23
|
PF07
|
| 8 |
CONDICIÓN
DE OCUPACIÓN |
P56
|
4703
|
ED43
|
PE141-PE142-PE15
|
| 9 |
CONDICIÓN
DE ACTIVIDAD |
P11
|
V4704
|
PEAA
|
POBCOAC
|
| 10 |
POSICIÓN
EN LA OCUPACIÓN DEL TRABAJO PRINCIPAL |
ESTADO
|
V4705
|
PEAA
|
POBCOAC
|
| 11 |
HORAS
SEMANALES EN EL TRABAJO PRINCIPAL |
P17
|
V4706
|
CATE
|
PF41
|
| 12 |
RAMAS
DE ACTIVIDAD DEL TRABAJO PRINCIPAL |
P15P
|
v9058
|
HORA
|
PF051
|
| 13 |
VALOR
DEL INGRESSO MENSUAL DEL TRABAJO PRINCIPAL |
RAMA
|
v4709
|
RAMA
|
PF40
|
| 14 |
VALOR
DEL INGRESSO MENSUAL DE TODAS LAS FUENTES |
P21
|
V4718
|
F01A
|
PT2
|
| 15 |
TIEMPO
EN LA ÚLTIMA OCUPACÓN (AÑOS) |
P47T
|
V4720
|
F01T
|
PT1
|
| 16 |
TIEMPO
EN LA ÚLTIMA OCUPACÓN (MESES) |
P22
|
V9611
|
B08A
|
PF38
|
| 17 |
TEMPO
NA ULTIMA OCUPACAO |
P22M
|
V9612
|
B08M
|
PF39
|

Ver detalhamiento, en el anexo |
|
Un primero recorte ha sido el de la identificación de las
variables independientes básicas:
sexo (hombres y mujeres) - cruzada para todos los
indicadores;
edad - presentada en un corte más detallado
para la dimensión demográfica y en tres grupos de
edad para cruce con otros indicadores (14 a 24 años, 25
a 49 años y 50 años y más);
ingreso o rendimiento - de todas las fuentes para
los diferentes segmentos, o alternativamente, el ingreso de la
ocupación principal, cuando cruzado por los sectores de
actividades;
instrucción - en este caso, se creó
un punto divisor de la distribución en dos segmentos, considerándose
la diversidad de los sistemas educativos de los países
y el igualmente diferenciado perfil de escolaridad de sus poblaciones.
Se optó por la proporción de las personas que han
concluido el primer ciclo escolar y además han concluido
por lo menos un año del segundo ciclo, o sea, la proporción
de los que tienen por lo menos el segundo ciclo escolar incompleto.
En forma complementaria, también se ha presentado un indicador
sobre la proporción de personas con nivel de instrucción
superior (aunque no concluido).
Un segundo nivel selecciona variables a partir de la condición
en el domicilio:
jefes o personas de referencia - persona considerada
por los componentes del domicilio como el jefe o la persona de
referencia (en el caso de la encuesta brasileña);
cónyuges - personas que mantienen una relación
conyugal, sea a través del matrimonio o unión consensual
con el jefe del domicilio.
Los dos primeros niveles del esquema de análisis (variables
independientes y condición en la familia) se pueden visualizar
en la Figura 2.
Figura 2
Esquema de análisis a partir de las variables
independientes y de la condición en el domicilio
Un tercero recorte articula las relaciones existentes en el interior
de la Población en Edad Activa (PIA, en su sigla en portugués)
o sea, aquellos potencialmente en edad de ingresar a la fuerza
de trabajo, definida formalmente a partir de los 14 años
de edad aunque, en el contexto del Mercosur y de varios países
latinoamericaños, el trabajo infantil y juvenil sea bien significativo.
La PIA se desmiembra en el conjunto de la Población No
Económicamente Activa, formada por personas que no están
incorporadas a la fuerza de trabajo (jubilados, estudiantes, pensionistas,
amas de casa) y en el conjunto de la Población Económicamente
Activa (PEA), formada por personas insertadas en el mercado de
trabajo, que reciben o no remuneración, incluyendo también
los que se encuentran sin ocupación y buscan activamente
algún trabajo.
Considerando tales desagregaciones más significativas,
teniendo en vista los propósitos del Proyecto, se han seleccionado
las siguientes categorías:
personas dedicadas a los quehaceres domésticos
- son las que se ocupan exclusivamente de las tareas domésticas.
En este caso, la categoría se justifica por el perfil predominantemente
femenino para este tipo de trabajo, aunque no siempre presente
en los análisis sobre la fuerza de trabajo;
ocupados - forman parte de la Población Económicamente
Activa que tienen algún trabajo, independientemente del
vínculo formal, posición en la ocupación
o remuneración;
empleados - son los ocupados que mantienen una relación
de subordinación a un patrón o empresa, teniendo
o no un contrato formal;
autónomos - son los ocupados que trabajan
por su propia cuenta;
empleadores - ocupados que emplean una o más
personas;
empleados domésticos que residen en la casa del
patrón - son igualmente ocupados, pero en este caso
se utilizó esta categoría como un subgrupo menor
con relación a todos los empleados domésticos, pues
no hubo el tratamiento de las categorías ocupacionales
o de ramas de actividades económicas más desagregadas
(tarea más compleja, que ha superado la capacidad de esfuerzo
de este Proyecto);
desocupados - son aquellos que, no teniendo cualquier
ocupación, toman alguna iniciativa en un determinado período
en busca de trabajo. Pueden estar buscando trabajo por primera
vez o pueden haber tenido una ocupación anterior de la
cual ya no disponen.
El esquema básico que ha orientado la formulación
del presente sistema trata de articular las categorías
identificadas en el interior de la población en edad activa
y aquellas identificadas con relación a la condición
en la familia con las variables independientes (sexo, edad, ingreso
e instrucción), considerando siempre el corte por edad
de 14 años. El esquema utilizado se puede visualizar en
la Figura 3, presentada a continuación (las categorías
mostradas con un fondo más oscuro han sido las seleccionadas
para el sistema)13.
Figura 3
Esquema de análisis a partir de la descomposición
de la población y de la población de 14 años
y más (PIA)
V. Otras dimensiones temáticas relevantes
Además del esquema de análisis presentado, se calcularon
indicadores que representasen otros aspectos significativos para
el tema, siempre de acuerdo con la disponibilidad de cálculo
para los cuatro países, a saber:
distribución de los ocupados por ramas de actividad
- se consideraron los más tradicionales y, por esta razón,
capaces de ser compatibilizados: agricultura (a pesar de tratarse
de encuestas con enfoque urbano); industria (incluso extractiva);
construcción civil; comercio; servicios (incluso financieros);
transportes y comunicaciones; actividades sociales (entre ellas
servicios de salud y educación) y administración
pública;
características ocupacionales - incorporadas
a fin de calificar mejor la inserción de la fuerza de trabajo:
ocupados con dos trabajos o más; media del número
de horas semanales trabajadas, tiempo en la ocupación (en
años completos en la ocupación principal). La clásica
tasa de actividad (proporción de la PEA sobre la PIA),
tasa de ocupación y tasa de desempleo abierto (proporción
de ocupados y desocupados, respectivamente, sobre la PEA);
la sumatoria de todos los ingresos de los ocupados
- que originó el indicador denominado masa salarial, cruzado
por sexo (a través del cual se verifica la desigual distribución
de la renta del trabajo entre hombres y mujeres) y por los sectores
de actividad;
desigualdades de ingreso entre los ocupados - se
han calculado percentiles de ingreso señalándose
las relaciones sobre las desigualdades establecidas para los años
investigados, particularmente para la población comprendida
en el 20% con más y menos ingresos, en el 10% con más
ingresos y en el 50% con menos ingresos.
Una vez calculados, los 367 indicadores han sido finalmente agrupados
en los siguientes grupos temáticos, que han dado origen
a las tablas que constan del producto final, de forma a facilitar
su acceso, uso y comprensión:
1. Aspectos demográficos
2. Condición en la familia
3. Escolaridad
4. Trabajo e Ingreso
5. Ingreso total
6. Desigualdades de Ingreso
VI. Conclusiones
Con la disponibilidad de un sistema de indicadores sobre la
condición femenina en los países del Mercosur
se habrá dado más un paso en el sentido de buscar
una referencia en los sistemas de información existentes
que sirva de base de comparación entre los países
y sus unidades espaciales, observándose longitudinalmente
su evolución.
A través del uso del sistema se podrá suplir o
minimizar diferentes necesidades prácticas o teóricas,
además de servir de insumo para la realización
de estudios sobre las relaciones de género, sobre las
diferencias entre países o regiones que conforman el
Mercosur, o para el mejor entendimiento de los cambios en la
esfera demográfica, del trabajo, de la distribución
del ingreso o de la educación. Para ello, la divulgación
del sistema (que ya se viene realizando a través de boletines
informativos) y el monitoreo de su uso irán a contribuir
para su perfeccionamiento14.
Otras variables podrán incorporarse en eventuales nuevas
versiones del sistema, como la que se refiere a la ocupación
principal (no utilizada en este proyecto en función de
su mayor apertura y complejidad), las relacionadas a las familias
y a los domicilios, así como otras que quizá puedan
venir a crearse y compatibilizarse.
El aspecto de la representación geográfica de
las informaciones ha representado un vacío importante.
Futuras versiones del Sistema podrán contemplar el tratamiento
y la sistematización de las bases cartográficas
digitales existentes y, así, será posible lograr
una mejor visualización y comprensión de los indicadores,
reflejando con más nitidez las diferencias entre los
países y sus regiones.
Tomando en cuenta el éxito del cumplimiento de los objetivos
establecidos por este Proyecto, y todavía la potencialidad
de replicar el sistema para los años posteriores, teniendo
en vista la periodicidad anual de todas las encuestas, se podrá
consolidar un sistema de informaciones continuo, fundamental
para el acompañamiento a largo plazo de las dimensiones
aquí retratadas. Otra posibilidad sería la incorporación
de nuevos países, ampliando el esfuerzo comparativo del
Proyecto.
VII. Adjunto - Descripción
de las variables utilizadas en el sistema (las categorías
con fondo en color fueron las seleccionadas para la composición
de los indicadores consolidados)
Notas
1 - Proyecto coordinado por el
Núcleo de Estudios Mujer y Políticas Públicas
del Área de Desarrollo Económico y Social del
Instituto Brasileño de Administración Municipal
(IBAM). Este proyecto contó con el apoyo de UNIFEM, GTZ
y Unión Europea.
2 - Científico Político, investigador del Instituto
Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE)
y profesor de la Pontificia Universidad Católica de Río
de Janeiro (PUC/RJ).
3 - Sobre la nueva cultura de la información emergente,
véase Castels, Manuel: A Sociedade em rede. São
Paulo, Paz e Terra, 1999. Véase especialmente el capítulo
5: "A cultura da virtualidade real", en el que el
autor analiza el proceso de los intensos cambios ocurridos en
la década del 90 asociados a la tecnología de
la información y su contenido, así como su impacto
social y cultural.
4 - PNUD, Informe del
Desarrollo Humano, 1999. Lisboa Trinova Editora (p.7)
5 - PNUD, op.cit. (p.5)
6 - Según el PNUD, "la adquisición de una
computadora costaría al ciudadano medio de Bangladesh
más que el salario de ocho años de trabajo, y
al americano medio no más que el salario de un mes",
y más adelante: "las mujeres representan solamente
el 17% de los usuarios en Japón y sólo el 7% en
China". PNUD, op.cit. (p.7)
7 - FNUAP. Rastos y Marcos: Población y Cambios Ambientales.
Estado de la población mundial 2001.Nueva York, EE.UU.
8 - Sen, Amartya. Population and gender equity. in: The Nation,
julio 24/31, [199?], p.16-18.
9 - Espino, Alma. Mujeres, trabajo y Mercosur: una red de información
y comunicación, in: Mujer y Mercosur, vol.1 (Fausto,
Ayrton, org.). FLACSO, BID, UNIFEM, UNESCO, 1999 (p.55-56).
10 - IBAM. "A Condição Feminina nos Países
do MERCOSUL: Sistema Integrado de Indicadores de Gênero
nas Áreas de Trabalho y Educação, SIIG/Trab/Ed
- Documento Básico", marzo de 2001 (mimeo)
11 - En el caso de Uruguay, por no existir un factor de expansión
para el año de 1995, se ha llegado al factor de expansión
utilizado tomándose como base las estimativas de población
y los ajustes de la muestra realizados por el propio Instituto
Nacional de Estadística (INE).
12 - Uno de los ejemplos de estudios recientes que apuntan para
las cuestiones centrales de la inserción por género
en el mundo del trabajo es el "Mapa de las cuestiones de
género", donde se encuentra un modelo de análisis
que parte de la identificación de los principales ejes
temáticos, diagnóstico, estudio de indicadores
y proposiciones de acciones para la resolución de los
problemas detectados. CUT, CGT, Força Sindical, DIEESE.
Mapa das questões de gênero: perspectivas para
a ação sindical frente às transformações
no mundo do trabalho. São Paulo, 1999.
13 - Este esquema aparece en forma más detallada en el
documento argentino sobre la ECH: Encuestas de Hogares: Reformulación
de la Encuesta Permanente de Hogares de Argentina. Buenos Aires,
junio de 1998 (mimeo).
14 - A lo largo del proyecto, por ejemplo, los tres números
del Boletín Agenda Mulher e Políticas Municipais,
ampliamente difundido por el IBAM, han sido dedicados a la divulgación
del Sistema.
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